La voz de Camarón como La Isla inalterada

Veintiocho años que murió el hombre y nació el mito, porque leyenda ya era. La voz de José Monje Cruz continúa inalterada para nuestro gozo. Y su memoria. Nuestro amigo, el neoyorquino Dave Aglow, decía que La Isla era una ciudad flamenca inalterada. Venía a expresar así su asombro por el modo natural y fluido con que el flamenco se desarrolla por estos pagos. La Isla de Camarón. Sí, insistía en que no había conocido un sitio donde el arte flamenco se expresara de manera tan sencilla y fresca. Parecía que no había pasado el tiempo y la modernización era cosa de otras latitudes. Al señor Aglow le debemos la mitad del título de esta entrada.

Foto Pepe Lamarca, 1975

Actualmente son pocos los estudios que abordan la obra de Camarón desde la musicología. Y tendría que ser estudiada desde esta disciplina para así conocer los cambios de registro y tesitura de su voz a lo largo del tiempo. Su carrera discográfica comenzó en 1968 y finalizó en 1992. Veinticuatro años de registros sonoros en los que grabó una obra discográfica de primerísimo nivel. En total, dejó impresos 16 LPs de estudio, 6 LPs directos, 2 Singles y 2 LPs colectivos(1), uno acompañando a la guitarra del pamplonés Agustín Castejón Sabicas y el otro dirigido por el guitarrista ceutí Antonio Arenas y en el que participan también el Chato de La Isla y el Turronero. Un total de 208 canciones(2). Este corpus discográfico se convirtió en un “revulsivo que lo cambiaría todo”(3).

Como se decía, se ha escrito abundantemente sobre la vida del genio de La Isla pero muy poco sobre su obra musical. Menos aún sobre sus facultades vocales como artista y profesional del cante, facultades que supo preservar a lo largo de su carrera, ya que, al margen de la extensa obra discográfica mencionada anteriormente, fue capaz de compaginarla con una intensa actividad en tablaos, recitales y giras a nivel nacional e internacional.

Los estudios sobre el flamenco en el área de la salud y particularmente sobre la cualidad vocal del cante flamenco han experimentado en los últimos años un avance sustancial. Muy brevemente comentar que, en el aparato fonador, el motor es el propio cuerpo, el tronco, que aporta fuerza a todo el sistema fonatorio por su especial constitución: clavícula, hombros, diafragma, músculos intercostales, trasverso abdominal, suelo pélvico, musculatura lumbar,… Al expulsar el aire contenido en los ochenta y un metros cuadrados de sus alvéolos, a través de una superficie de tres centímetros y medio cuadrados a nivel de la glotis, se realiza una enorme concentración de energía. Esta fuerza nunca puede ser de propulsión sino de retención, es decir, que no actúa tanto como generador de fuerza sino como acumulador (dosificador) de la energía(4). Del sistema respiratorio depende la duración del soplo, el caudal y la presión del aire. En flamenco, cantar un tercio de una vez sin parar a respirar se denomina jipío. Cantar de un jipío es ligar las estrofas de seguido, sin respirar y echándoles sentimiento. En esto, Camarón de La Isla era un gran especialista. (Tarantos, Paris 1987 – minuto 5’40»)

A fin de valorar la variación vocal a lo largo de los años, nada mejor que comparar la evolución de la tonalidad en un mismo estilo o palo flamenco. Se ha elegido el fandango(5) ya que fue un estilo, junto al de la bulería(6), de gran predilección del cantaor cañaílla(7). En este caso, se ha realizado una selección de los fandangos grabados a lo largo de su discografía, tomando como muestra un fandango por año de grabación. El resultado se puede ver en la siguiente tabla.

Se puede observar que la tonalidad más empleada por el cantaor en la ejecución del estilo de fandango es la de Re modal. De los 14 fandangos seleccionados cinco se realizan en esta tonalidad(8). Y se comprueba que desde el año 1970 hasta el último grabado en el año 1989, la tonalidad es la misma, por lo que mantiene su nivel de tono vocal prácticamente dos décadas.

A continuación, enlazamos los cinco fandangos para que sirvan de comparación:

Cada vez que nos miramos

1970 – Disco Cada vez que nos miramos. Fandango del Niño Gloria: Moral.

1973 – Disco Caminito de Totana. Fandango de Juan el Cama: Que no se quitan con ná

Caminito de Totana

1974 – Disco Soy caminante. Fandango de Juan el Cama: La vida es una ilusión

Soy caminante

1986 – Disco Te lo dice Camarón. Fandangos naturales: Bórrame de tu memoria

Te lo dice Camarón

1989 – Disco Soy gitano. Fandango del Niño Gloria: El pez más viejo del río

Soy gitano

No queremos extendernos más, aunque sí indicar que habría que analizar otros fandangos y/o estilos que están en tonalidad muy próxima a los enlazados más arriba. Comprobaremos que en algunos casos la tonalidad está por encima, es decir que gana medio tono, un tono completo o más, lo que supone un mayor esfuerzo vocal. Por otra parte, no hay que olvidar que en el año 1986 Camarón sufre un accidente de tráfico grave que le afecta seriamente la boca y la nariz, por lo que tiene que someterse a una operación de reconstrucción de la cavidad bucal. Faustino Núñez y José Manuel Gamboa, en relación al disco Te lo dice Camarón (1986), apuntan lo siguiente:

«Nos lo dijo Camarón en uno de los momentos más crudos de su biografía. En aquel triste año de 1986, José estaba afectado por la cercana muerte de su madre y físicamente atravesaba un profundo bache. Hubo de someterse a una delicada operación de ortodoncia que le reconstruyó por completo la dentadura. Con las facultades mermadas y un cierto cambio en el timbre, producido por la citada intervención, Camarón –y su entorno– sufrió lo que no está en los escritos para sacar el trabajo.(9)«

Los mismos autores, en las alegrías Tu mare Rosa, del mismo disco, también comentan en la descripción que hacen del cante en relación al primer juguetillo(10) “…que resuelve en mayor para ligar enseguida con otro juguetillo, cantando dos tonos más arriba y que remata con una escala descendente que revela una vez más la voz prodigiosa de Camarón.”

En su último disco Potro de rabia y miel (1992), y a pesar del delicado estado de salud que presentaba, fue capaz de mantener la voz prácticamente intacta. De nuevo serán Gamboa y Núñez, en su guía de audición de Todo Camarón, los que afirmen que “…Desde la primera escucha emociona redescubrir su voz dulce, melismática y “tostaita”.

De todo esto concluimos que es necesario compendiar, no como obra divulgativa sino científica, la obra de José Monje Camarón de La Isla, sumándola así al rico patrimonio sonoro que nos ha legado.

¡Qué bien canta este Camarón!


(1) LENCERO, Carlos. Sobre Camarón. La leyenda del cantaor solitario. Alba Editorial, s.l.u.  Barcelona. 2009

(2) No se contabilizan los recopilatorios. Hay que señalar que en estos recopilatorios se incluyen canciones ya grabadas en discos anteriores y versiones de canciones de estudio o versiones de canciones en directo.

(3) GAMBOA, José Manuel. Una historia del flamenco. Madrid, Espasa, 2011, p. 82.

(4) GARZÓN GARCÍA, Marina. La voz flamenca: fisiología e instrumento. UCA, 2019

(5) Se podía haber elegido cualquier otro palo pero hemos preferido coger el fandango porque es un estilo que requiere un gran esfuerzo en su ejecución, por la dificultad del mismo y por la brillantez de la tonalidad en que se realiza.

(6) ZAGALAZ, Juan. El trazado melódico en las bulería grabadas por Camarón de La Isla junto a Paco de Lucía (1969-1977). Revista de Musicología, vol. XI, nº 2, (2017)

(7) Cañailla es uno de los gentilicios de los habitantes de San Fernando, Cádiz.

(8) De los fandangos seleccionados las tonalidades se repiten de la siguiente manera: 5 re modal, 3 mi bemol modal, 3 do modal, 2 la modal y 1 si modal.

(9) NÚÑEZ, Faustino y GAMBOA, José Manuel. Todo Camarón. Ediciones Altaya, Barcelona, 2000

(10) Juguetillo: pequeña estrofa, normalmente de tres versos, que se hace entre dos coplas a fin de aliviar el cante. Cante de transición.


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